De nuevo me disponía, junto a un grupo formado por mallorquines y barceloneses, y juntándonos a la llegada con otro grupo proveniente de
Inglaterra, a asistir a un festival de Metal extremo de lo más interesante, de hecho el cartel prometía ser de lo mejor del verano, y esta
vez el viaje iba a ser hasta República Checa.
Miércoles, 8 de Agosto
Me levanté a las cinco de la madrugada, aún estando despierto desde unas dos horas antes, cargué con todo el equipo y me dispuse a coger el
autobús hacia el aeropuerto de Palma. Despues de la espera, charlando con una chica que también se iba a un festival, aunque en la península,
apareció el bús, llegamos al aeropuerto y conseguí facturar bastante rápido eligiendo la cola adecuada, ya que las otras tardaron bastante.
Cabezada en el avión para recuperar algo del madrugón, a pesar de bastantes turbulencias por el mal tiempo y bajo del avión a toda pastilla
para recoger el equipaje lo antes posible, ya que me temía lo peor por las noticias que me habían llegado de lo mal que estaba el aeropuerto
de Barcelona, con unas colas larguísimas debido a la falta de personal. Pero salí tan a tope que me equivoqué de sala de recogida de equipaje,
por lo que tuve que salir, cruzar todo el aeropuerto por fuera corriendo(encontrándome con mis compañeros mallorquines, que habían cogido un
vuelo anterior y dejándoles el equipaje de mano para ir más rápido), volver a pasar por el control de acceso, pitándome esta vez las botas,
volver a cruzar corriendo por dentro, y encontrando finalmente mis cosas. Ya solo pasando me había dado cuenta de las colas, pero al volver,
tener que pasar casi a empujones y ponerme junto a Jose Luís, Antonia y Eva a esperar me dí cuenta del caos que se había montado allí, no
había colas sinó más bien un montón de gente intentando llegar a las mesas de facturación como fuese posible, e intentando, como dos alemanas
con nosotros, colarse como sea. Por supuesto salimos vencedores tras dos horas, hehe. Allí mismo nos encontramos con nuestros otros dos
compañeros de viaje, Sergio y Jaime, de Barcelona. Superado esto, y volviendo a hacer cola en el control, llegamos justo para embarcar, y nos
esperaban dos horas de vuelo hasta Praga, durante las cuales, debido de nuevo a las turbulencias, creí no dormir, pero se ve que hay fotos
que demuestran lo contrario.
Llegamos a Praga, recuperamos el equipaje, cambiamos los euros por coronas checas (esperamos a cambiarlo allí creyendo que el cambio sería
mejor, pero resultó ser igual) y nos informamos como debemos hacer para llegar hasta Jaromer(ni se os ocurra pronunciarlo así tal cual si vais
alguna vez, porque os pondrán una cara que... siendo la pronunciación correcto algo así como "yaromie") por tren(habiendo dudado entre
alquilar un coche o este método, pero optando por el tren al no poder entrar el coche en el camping, y siendo este último muchísimo más
barato(unos 4 euros por persona por un viaje de unos 130 kilómetros). Nos hacen coger un bús a Praga y desde allí nos explican como coger el
tren hasta el pueblo en cuestión. Aquí sufrimos la primera experiencia del transporte público en Praga, todo el mundo va a toda ostia, el
conductor del autobús debía ser un ex-conductor de rallies retirado, porque menudas nos las hizo por la autopista, adelantando a toda
velocidad y metiéndose en un carril de aceleración por el cual llegaba un camiión como si de una carrera se tratara. Pero llegamos sanos y
salvos a la estación terminus y de allí cogimos el metro hasta el centro de Praga, el cual, que sorpresa, volvía a ir a mil por hora. Salimos
de la estación por las escaleras mecánicas, que de nuevo iban al doble de velocidad que las de aquí, y tras hacer varias colas intentando
encontrar a alguien que hablase inglés para comprar los billetes de tren(poquísima gente lo habla en el país por lo que vimos), decidimos ir
a comer algo mientras esperamos a las cinco, la hora de partida del tren(que al final fueron las seis, ya que creo que no entendimos bien a
la chica que nos lo explicó, que andaba algo nerviosa al no controlar bien el inglés).
Tras una pequeña espera en el andén subimos al tren, el cual parecía salido de la post-revolución comunista, porque tenía algunos añitos ya y
no estaba excesivamente limpio, pero sabíamos que no nos equivocábamos de tren al ver la flora y fauna que ya empezaba a aparecer por el
lugar. Así mismo, durante las dos horas de trayecto pudimos ver el estado del país, que aún estando ya bastante al nivel del resto de europa,
muestra muchas características de un país que ha salido no hace tanto de un regimen totalitario, con muchísimos edificios y trenes en ruinas y
abandonados, aunque el paisage era muy bonito. Hacemos transbordo cuando faltan veinte minutos para el destino y en el pequeño tren que hacía
el último trayecto ya casi solamente eramos metaleros ávidos de conciertos. Finalmente llegamos a Jaromer y seguimos a la gente hacia las
afueras del pueblo, encontrando algún que otro cartel del festival, todos sin la última letra, indicando "Brutal Assaul".
Empezamos a acampar con la oscuridad llegando poco a poco, y sorprendidos por la enorme cantidad de gente que ya había allí, y acabamos ya con
las linternas al llevar Eva una tienda de lo más complicada y un Jaime demostrando sus dotes de ingeniero y destrozándonos los ojos. Con todo
ya en su sitio nos fuimos al bar habilitado para ese día, en el que no había conciertos, donde ya había colas para comprar la bebida en una
especie de chiringuito montado delante de un edificio medio en ruinas, y dándonos cuenta de lo asequibles que resultaban para ser un festival.
Por ahí ví a dos madrileños que me sonaban del Deathfeast, lo cual tiró por los suelos la creencia de que íbamos a ser los únicos españoles
del festival. Al rato me voy a por unos bocatas que había traído y despues de comer y beber a gusto nos llama el resto de la tropa de que ya
llegaban, en coche, despues del vuelo desde Inglaterra. Mientras les íbamos a buscar nos cruzamos con otro grupo de españoles, este de unos
diez o quince, precedente de Castellón, y que acababa de llegar tras haberles perdido las maletas y buscarlas durante medio día. Con una
confusión y finalmente encontrando a Maite, Dave y dos compañeros más, tomamos alguna cerveza más y nos vamos a la cama para intentar
descansar todo lo posible antes de las duras jornadas que nos esperaban, aunque no lo teníamos muy claro con la cantidad de checos que había
gritando a la noche en plan Count Grishnack(algo sumamente surrealista, creedme).
Jueves, 9 de Agosto
Tras una noche durmiendo como angelitos(por una vez todas fueron así todas las noches, en mi caso, que no el de todos), José Luís y yo nos
vamos a comprar la entrada al festival, nos ponen la pulsera, nos dan la bolsa de basura y exploramos un poco el recinto, en el que ya están
montados la mayoría de stands tanto de sellos como de comida, y ya de vuelta al camping nos vamos al super del pueblo, también rodeado ya de
metaleros. Nos aprovisionamos bien en cerveza y algo de comida para alimentarnos al menos el primer día y volvemos al campamento base para
descansar un poco, a la entrada del cual nos ofrecen llevarnos toda la compra en un coche de la organización al no poder entrar el de Maite,
aunque cabe decir que el chico al que se lo encargaron parecía que prefería dormir la siesta(viva la tranquilidad checa) y comer esperando el
inicio del festival.
Por fín empezaba la música, y los encargados de abrir el festival, con algo más de gente de la que esperaba, aún siendo poca, eran los
grinders checos Rubufaso Mukufo, nuevo grupo del batería de Cerebral Turbulency. Su estilo es un Grind de lo más cafre, en
una onda más o menos habitual de las bandas checas, entra unos Regurgitate, unos Gut en las partes más cachondas y algo de Napalm Death, con
un vocalista cubierto de sangre y berreando como un demonio(tanto con su garganta como usando un efecto por otro micro) y un bajista de lo
más animado, al cual le tiraron un sujetador a media actuación. Con ellos se formó el primer circlepit de la jornada, no demasiado grande,
pero suficiente. Los segundos eran Panychida, también checos, y con cuyo nombre hicimos bastantes coñas, y que hacían una
especie de Black épico y bastante melódico, con un vocalista con el pelo hecho trencitas y que cantaba en un plan muy parecido a Abbath de
Immortal, aunque metían más partes en plan Viking y tal. No me convencieron demasiado, aunque ya tenían algo más de público, pero sería algo
que se mantendría con todas las bandas nacionales, aunque fuesen de las primeras en tocar.
Dando una vuelta para ver por primera vez los puestos de merchandising, ví un poco de lejos y más bien escuché a los de nuevo checos
Abstract Essence, los cuales, ya mientras probaban sonido, parecían llevar un rollo algo progresivo, con un teclista que no
paraba de meter solos, y se confirmó con lo poco que ví/oí de su actuación. El teclista en cuestión parecía algo sobrado y no paraba de hacer
poses mientras tocaba sus virtuosismos, y el vocalista tenía un tono muy parecido al de Dani Filth, de lo más horrendo y chillón, o sea que
preferí pasar página y esperar a los que les seguían, los belgas Leng-Tche, a los cuales ya había visto una vez a principios
de verano y que me habían dado mejor impresión en directo que no en sus últimos discos. Otra vez salieron con mucha energía, y, aunque su
actuación esta vez sí se me hizo algo más similar a su último trabajo(tal vez tocasen más temas nuevos), la gente les recibió muy
calurosamente y demostraron ser unos profesionales en el escenario. Por detrás del escenario rondaron los tíos de Aborted, colegas suyos
imagino, ya que su vocalista era antes el batería de Leng-Tech, y al cual de hecho le dedicaron un tema.
A continuación subieron al otro escenario los ingleses To Mera, de los cuales no conocía el detalle, hasta hacer esta
crónica, que entre sus filas está nada más y nada menos que a Lee Barret, ex-Extreme Noise Terror entre otras cosas, y más que nada me ha
sorprendido porque la banda me pareció bastante mediocre en directo, en un plan muy a lo Within Temptation, con una cantante que parecía que
se preocupase más de como la miraban que no de su voz, y de hecho se le iba la voz en algún momento. Pero bueno, como apenas les ví un momento
de pasado tampoco comentaré mucho más.
Aparecían en el escenario B los belgas Aborted, que ya me habían dejado a gusto con su actuación en el Deathfeast, así que no
me importaba verles de nuevo, y más de lo mismo, un espectáculo muy profesional, los temas clavados, y encima tocaron dos temas del
"Goremageddon.." y no uno como en Alemania, así que no estuvo nada mal. Estos ya movieron a bastante gente y se lió un buen moshpit, aún
siendo pronto. Su batería es un chavl bastante joven, al igual que el de Leng-Tche, pero la verdad que es todo un fiera, no daba momento de
respiro. Eso sí, esta vez aparecieron con un bajista, y no la chica que les acompañaba últimamente, Olivia Scemama(ex-No Return entre otros).
Aún así, se me hicieron algo más pesados que la otra vez, no sé si por haberles visto ya o porque esperaba ansioso a las bandas que seguían.
Los siguientes en el orden de actuación eran los daneses Saturnus, sin duda una banda que tenía muchas ganas de ver, por la dificultad de que lleguen a nuestros parages, y por seguirles desde hace ya mucho tiempo. Empezaron con un sonido algo inestable y la verdad que se mantuvieron bastante tranquilos y parados durante toda su actuación, pero tampoco me esperaba que empezaran a saltar con la música que tocan, aunque no paraban de hacer coñas entre ellos, pegarse algún empujón y cosas por el estilo, e incluso en un tema recuerdo que el bajista hizo callar al público al pasar por una parte muy atmosférica, pero sin duda al cantante se le veía en la cara la felicidad de tocar delante de tanta gente y la buena respuesta que recibieron, parecía que todos los checos se supiesen sus letras. Tocaron dos temas de su último trabajo, creo que uno fue el primero, "I Long", y el otro no consigo recordarlo, así como temas de sus dos primeros trabajos(creo que en total fueron unos seis temas), y acabaron con su "Christ Goodbye", que coreó todo el mundo, y que aumentó la sonrisa del vocalista(el cual por cierto se pasó todos los días por el festi, y al cual aproveché para dar la enhorabuena, siendo muy simpático y agradecido).
Pasábamos de nuevo al B para la descarga e las huestes infernales austríacas de Belphegor, y tenía muchas ganas de verles la
verdad, tras su buena actuación del Alhama, que solo falló por el sonido. Aparecían banderas por todos lados y subieron al escenario y
esperaron de espalda mientras acababa la intro. Pero de nuevo el sonido les falló, y se mantuvo bastante saturado a lo largo de su actuación,
mejorando un poco hacia la mitad; eso sí, su actitud, al igual que la otra vez que les ví, fue inmejorable, y es que aparte de su pose(acorde
con su música), no se cortan para nada en dar las gracias y animar al público. Y sin duda, de nuevo, su batería fue el que más nos impresionó,
es una auténtica máquina. Ante un público aún mayor, cayó un repertorio bastante variado de sus tres últimos discos, aunque sobretodo recuerdo
dos o tres del "Lucifer Incestus", por ser el que más he escuchado de estos.
Y en el A se preparaban ya los suecos Dismember, con un escenario decorado con banderas y muñecos de varios grupos clásicos
del Heavy Metal, como Iron Maiden, AC/DC, Black Sabbath... curioso detalle, y con su nuevo batería; y estaba ya el sitio llenísimo, difícil
estaba encontrar un sitio y poco me pude acercar a tirar fotos. No recuerdo exactamente con que tema empezaron, juraría que era uno antiguo,
pero vamos, el concierto se compuso en general de temazos, tanto de lo viejo como de lo nuevo, y el único que no reconocí fue uno del su
último disco. Sí que recuerdo su tributo a Iron Maiden, "Tragedy Of The Faithful", así como "Skin Her Alive", "Casket Garden", "Pieces",
"Reborn In Blasphemy" y el tema con el que acabaron, "Dreaming In Red", así como que entre dos temas Mati cogió un muñeco de un pato que tenía
con la cara pintada de blacker y dijo algo de "Satyr", con lo que nos quedó la duda si era una coña hacia el vocalista noruego o alguna otra
parida.
En ese momento me fuí hasta el campamento, como el resto de mis compañeros, para reponer fuerzas sentándonos un poco y comiendo algo de lo que
habíamos comprado en el super. La banda que tocaba en ese momento eran los americanos All That Remains, con su Metalcore, que
casi ni había escuchado y no me interesaban lo más mínimo. A mitad de lo que sería su actuación me llamó una amiga checa con la que había
quedado allí, así que me acerqué ya hacia la zona de los escenarios y llegué además justito para ver a otra banda que era uno de los puntos
fuertes del festival por la dificultad de verles por nuestros lares, los míticos Root, una de las bandas más antiguas de
República Checa. Ví toda su actuación de lejos, con la parte de delante del escenario A totalmente abarrotada, y parte de la del B igual.
Desde luego tuvieron un sonido bastante bueno, y su vocalista, Big Boss, reforzó la idea que tenía de su presencia sobre el escenario, con esa
voz grave tan característica e igualita que en los discos. Su actitud fue desde luego buenísima, aunque no es de extrañar con el recibimiento
que tuvieron, la gente coreaba sus temas y no paraba de aclamarles. La mayoría de su repertorio se basó en sus últimos discos, de hecho algún
tema ni lo reconocí, pero sí se hicieron notar sus dos últimos temas, dos clásicos de sus dos primeros discos, el primero de ellos que no
recuerdo(tantas cosas que recordar no...) y el último, ya coreado por todo el público, que fue "666".de su "Zjevení".
Y moviéndonos solamente unos pasos, sin poder adelantar mucho, por la multitud agrupada allí, y viéndoles más que nada por la pantalla gigante
situada entre los dos escenarios, salían al escenario los dioses del Brutal Death Metal, Suffocation, los cuales tenían una
ardua tarea que cumplir ante tanta gente, aunque en ningún momento puse en duda que superarían tal prueba. Salieron a matar, y así lo hicieron,
con un repertorio bastante parecido al que les ví ejecutar en su última gira española, con algunos temas de su último disco, así como de
"Souls To Deny", pero sin olvidar clásicos como "Liege Of Inveracity", "Infecting The Crypts", "Pierced From Within" o "Despise The Sun", el
cual dedicaron a Dave Culross, batería que tocó en ese disco, y que iba a acompañar al día siguiente a Malevolent Creation. Se debieron sentir
como auténticos dioses con la gente que había allí delante, y de hecho Frank Mullen no se cortó diciendo que se sentían como AC/DC ante tanta
gente. Eso sí, se les fue un poco la mano cuando tocaron un tema nuevo y la cagaron, disculpándose Frank por no dominarlo mucho aún y pasando
rápidamente al siguiente tras un momento de confusión. A mitad de su show me quedé sólo, y así estuve hasta algo más avanzado de la noche, al
serme imposible encontrar a mis compañeros.
Paseando viendo los puestos de los sellos y tomando algo, estuve escuchando parte del show de Dark Tranquility de lejos,
banda a la que venero en sus primeros discos, pero cuyos últimos no me producen ningún sentimiento, y es que todo su repertorio se basó en los
dos últimos, lo que me pareció bastante triste. De hecho, el rato que les ví me parecieron bastante sosos, y su cantante, entre sus movimientos
a lo Enrique Bunbury y que la voz no era tan esplendorosa como en sus discos(y no es que la actitud del resto fuese mucho mejor, se nota la
fama...), me puso más bien algo nervioso, pero al menos conseguí algo que siempre había deseado, que era escuchar "Punish My Heaven" en
directo, con lo cual ya estuve satisfecho. Parece ser que hacía como ocho años que no pasaban por el país y el vocalista no cesó en
prometerles una y otra vez que no ocurriría esto con la salida del próximo disco.
Aprovechando el agolpamiento de gente delante del concierto de los suecos, me fuí situando en primera fila del otro escenario para prepararme
para el show de otra banda difícil de ver y que, a pesar de sus fuertes cambios de estilos, me apetecía muchísimo ver, los noruegos
DHG, antes Dodheimsgard, que se presentaban capitaneados por el señor Kvohst, vocalista inglés de Code, otra gran banda. Asi
como se acercaba el inicio de su actuació ya se agolpó mucha gente, y de hecho muchísimos iban pintados, cosa que pasaría a lo largo de todo
el festival en las actuaciones de bandas de Black Metal, aunque también hay que decir que muchos de ellos eran bastante jovenes y se notaba
que les iba la moda del momento. Pero centrándome en los protagonistas, salieron con mucha fuerza, pintados cada uno a su manera, desde el
estilo clásico de Vicotnik al estilo de reminiscencias hindúes del vocalista, todo de azul con otros trazos de colores, y el cual llevaba en
sus manos unas vendas de tela con las que jugaba todo el tiempo enroscándoselas en las manos y brazos y hasta en la cabeza. Empezaron con
"Bluebell Heart" de su espléndido "Monumental Possession"(tenía mis dudas de si se atreverían con sus discos antiguos, y al menos de este sí
lo hicieron) y siguieren con tres temas de su último trabajo, de los que recuerdo el genial "Vendetta Assassin" y "Apocalypticism"; despues de
estos me hicieron feliz y tocaron el tema que más esperaba(y que como dije antes no creía que tocasen), el himno al Thrash alemán "Monumental
Possession", terminándolo con ese "Sodomy And Luuuust", y poco más recuerdo que un tema de su "666 International" y el "21st Century Devil".
Sin duda de la actuación la palma se le llevó el batería, que pareciá un bombardero.
Ya solamente quedaba una banda esa noche, los checos Silent Stream Of Godless Elegy, de los cuales había adquirido un CD años
atrás en Praga y a los que recordaba hacedores de un Doom Metal al estilo inglés, con violín y alguna voz femenina, bastante melancólico, pero
con el tiempo ví que se han comercializado bastante, y sus temas eran algo más pegadizos e incluso folkóricos; no me convencían mucho, y,
sobretodo debido al cansancio y el pensar en todo lo que me quedaba por delante, me retiré al campamento a dormir todo lo que pudiese hasta el
día siguiente, en que los conciertos empezaban a las diez de la mañana.
Jueves, 9 de Agosto
Me despierto a las ocho y tengo la buena idea de ir a probar las duchas que habiá visto el día anterior, sobretodo pensando que estarían
vacías a tales horas. Craso error, ya que, tras adquirir el ticket(el mismo que comprabas para las cervezas o la comida) me puse a hacer cola,
y más de una vez estuve tentado de abandonarlo durante las dos horas(de reloj) que estuve ahí esperando, sobretodo al ver como más de una vez
se metía gente en la cola al tener amigos en ella, y alargando bastante el avance. Como me imaginaba desde fuera al ver a la gente entrando
toda por el mismo sitio, las duchas era mixtas; una de ellas ya estaba inutilizable, lo cual sumado a la poquísima agua que salía y a lo
helada que estaba me hizo entender el lentísimo avance de la cola, y con esto me perdí de hecho a los cuatro primeros grupos, aunque tampoco
tenía pensado verles, y la verdad es que con el calor que azotaba la ducha se agradeció a pesar de todo.
La primera banda que conseguí ver fueron los alemanes Le Scrawl, aunque antes me acerqué a saludar a Tadas, dueño del sello
Ledo Takas y mítico participante de esta escena desde años atrás con el zine del mismo nombre, el cual había venido con un autobús lleno de
lituanos. Volviendo a los alemanes, estos practican un Death/Grind no excesivamente rápido y con multitud de influencias de estilos como el
jazz, el rock, el ska, lo cual, unido a su vestimenta(camisas, corbatas, pantalones de pinzas...) les daba un toque al más puro estilo
gangster y quedaba bastante bien con su música. La verdad que, aún sin fascinarme sus temas, tocaban realmente bien, con una gran técnica, y
la curiosa mezcla no sonaba excesivamente confusa, pero eso sí, la comunicación no fue su punto fuerte.
Y llegaba otra de las bandas que más estaba esperando ver(por lo cual temí de hecho con la cola de las duchas), los lituanos
Obtest, a los cuales habían venido a apoyar todos sus compatriotes, apareciendo banderas rápidamente, e incluso un tipo con
una banderita con el logo de la banda fijada a la espalda, al más puro estilo samurai. Tras una pequeña prueba de sonido tocando uno de sus
temas(con lo cual ya empecé a calentarme) aparecieron ya con sus habituales vestimentas de camisesas blancas y pantalones de piel y
demostraron que, a pesar de ser aún poco conocidos a nivel internacional, son sin duda una de las bandas de Pagan Metal melódico con más
calidad y, sobretodo, originalidad, de toda la escena. De estos deberían aprender tantas bandas finlandesas(e imitadoras) que suenan todas
iguales, y de como hacer buen Pagan melódico sin perder lo más mínimo de garra y fuerza. Cayeron prácticamente todos los temas de su último
trabajo, "Is Kartos I Karta", aunque, muy a pesar mío, se olvidaron de "Pergalë", mi favorito, pero también se acordaron del "Auka Seniems
Dievams", del cual tocaron el primer tema; nos deleitaron con un tema nuevo que presentaban en el festival, y que se incluía en el CD
recopilatorio que nos dieron a la entrada, y finalmente terminaron con un tema de su primer disco, todos ellos ejecutados magistralmente, y
con unas melodías de guitarras que ponían los pelos de punta. La respuesta del público se hizo notar a lo largo de toda su actuación, coreando
los temas(hasta yo parecía saber lituano) y su agradecimiento también se pudo ver claramente, se les veía muy emocionados. Para mí esta fue
una de las actuaciones del día, e incluso del festival, y en pocas me moví tanto.
Al encontrarme solo aún desde que me había despertado, me fuí a pasear y ver si desayunaba algo, y me encontré con mis compañeros, así como
otro español que debía encontrarme por allí, el señor Sarpullido. Todos juntos nos acercamos a ver a los polacos Uprise,
banda a la que había visto ya en otra ocasión(aunque me costó reconocer al vocalista con su cambio de look) y que me había dejado muy buen
sabor de boca con su Grindcore muy agresivo y rápido. Estos tíos son muy brutotes y descargaron sin casi parar entre tema y tema, con su
cantante berreando como un auténtico poseso; intentidad a raudales. Terminaro con un tema que a todos nos sonaba a versión, pero no
conseguimos averiguar.
Cambio de escenario y les tocaba a los noruegos She Said Destroy, banda que apenas conocía, pero que en directo sonaba muy
contundente, muy apocalípticos, como una versión metalizada y más agresiva de Neurosis y un vocalista también muy agresivo, aunque, a pesar de
su buena actitud, me fuí al cabo de dos temas para sentarme un poco en el campamento, al no haberlo hecho desde la ducha.
Tras otro corto paseo por los puestos de merchandising me acerco a ver que tal iban los checos Depresy, de los cuale
recorsaba haber escuchado un disco bastante bueno de Death/Doom, pero su estilo se ha decantado hacia un Death Metal muy melódico y algo
típico, así que continué con el paseo.
Empieza a lloviznar y subían al puesto B los también checos Despise, a los cuales veía por tercera vez, y que, tras la
primera(muy impactante al no conocerles y disfrutar muchísimo con su show), me habían dejado con más ganas por su corto show de tres temas en
la gira junto a Devourment, por motivos de tiempo. La multitud era algo mayor, a pesar de ser pronoto y no ser aún notable, y, como las demás
bandas de su país, recibieron mucho apoyo, pero tampoco les hacía falta, porque, sobretodo su vocalista, Michal, lo dieron todo, con un buen
sonido, aunque empezaron con algún problema en la voz, y tocando cuatro temas de su nuevo disco, que junta lo mejor del Brutal Death al estilo
NY con unos toques técnicos y progresivos geniales, a lo largo de largos temas de más de cinco minutos, y en uno de ellos subió Zdenek,
vocalista de Godless Truth y el cual les editó su CD a través de su sello. Aquí ya se formó algo de moshpit y la gente de movió un poco,
aunque la lluvia y el que fuese tan pronto seguramente les quitó algo de movimiento, pero sin duda cuando tocaron el último tema, una versión
del "Confrontation" de Pyrexia, el cual casi nos perdemos al creernos que habían acabado ya y haciéndonos correr de nuevo hacia el escenario,
consiguieron mover algo más a la gente y terminaron su ya de por sí buenísima actuación, tanto en cuanto a ejecución como por su actitud.
Rápidamente saltábamos al otro escenario, con la lluvia aumentando, para continuar con la brutalidad, esta vez de manos de los ingleses
Gorerotted, los cuales venían en forma de cuarteto, ya solamente con un cantante y con el bajista ayudando en dichas labores.
Salieron con muchas ganas, y eso hizo que olvidaramos que nos estábamos quedando empapados, y el moshpit fue bastante más brutal que con los
anteriores. El vocalista parecía que iba algo pasado por sus gestos faciales y lo mucho que se movía, pero su actuación fue bastante buena, y
destacaría sobretodo la del bajista, con sus voces chillonas, y la del batería, que es un auténtico bestia. Repasaron los tres CD's que tienen,
con temas como "HackSore", "Gagged, Shagged, Bodybagged", "Fuck Your Arse With Broken Glass", "Only Tools And Corpses"(con la que se lió una
buena), "To Catch a Killer"(que fue el último de su show), "Nervous Gibbering Wreck" y alguna más del último CD. En general una actuación
bastante intensa, aunque al final su vocalista ya no estaba tan motivado.
Seguía otra banda a la que he seguido desde mucho tiempo atrás y que me apetecía mucho ver en directo, los franceses
Misanthrope, los cuales salieron al escenario con una actitud muy buena, por un lado con su pose teatral acorde con la música,
pero por otro con un increíble agradacimiento a los presentes, lo cual demuestra que una cosa no tiene porqué quitar a la otra. Eran solamente
cuatro, y me decepcionó un poco el hecho de que no tocasen temas antiguos, de hecho se centraron en los últimos tres discos(y yo esperando
"L'écume des Chouans"...), pero el bajista lo dió todo y demostró lo técnico que es, y los solos del guitarra no eran para menos, aunque
cuando se dedicaba a estos el conjunto quedaba algo vacío. Eso sí, durante su show había dos personajes en primera fila que la liaban tanto
que casi les quitan el show(llegaron incluso a darse un beso bastante apasionado), pero afortunadamente un segurata les dejó las cosas claras
y dejaron de molestar al personal. También en ese momento me cogió una chica checa por los pies y me levantó, despues de que yo me negase y
ella insistir, para que pudiese soltar alguna foto mejor. Al final, como buenos franceses, sacaron la botella de Champagne y regaron al
público, despidiéndose con una sonrisa en la cara de todos los presentes.
Los siguientes eran el proyecto del ex-vocalista de Voivoc Eric Forrest, ahora relocalizados en Francia, E-Force, los cuales
tienen un disco de debut del 2003 que no estaba nada mal, y, con su formación renovada, salieron con una actitud muy rockera, aunque fuesen
algo secos, pero descargaron sus temas con mucha efectividad, y a pesar de que solamente ví tres o cuatro de sus temas(uno de ellos nuevo,
con el que hicieron saber a la gente que su nuevo disco estaba al caer), me dejaron muy buen sabor de boca, pero el cansancio hacia mella y
había que coger fuerzas para la tracalada final, eso despues de descansar y comer algo mientras nos perdíamos a Mnemic y a
The Black Dahlia Murder, de los cuales aún llegamos a escuchar el último tema mientras volvíamos al recinto, para presenciar
la actuación de una de las reuniones más aclamadas de los últimos años.
La nueva formación de Cynic salía, capitaneados por Paul Masvidal, y con Sean Reinet a la batería, acompañados por un
guitarra y un bajista de sesión, y se encontraron con una auténtica multitud, a la que deleitaron con casi la totalidad de ese originalísimo
disco que fue "Focus", como "Veil Of Maya", "Uroboric Forms", "The Eagle Nature"... así como un tema nuevo, este sin voz desgarrada; y es que
Paul solamente se ocupaba de la voz clara con el efecto, ya que la otra la llevaban sampleada, excepto para uno de los temas antiguous, en el
cual hicieron subir a un tipo francés que debe ser fan suyo, y al cual habían traído para ayudarles con las voces agresivas. No es que se
comunicaran mucho con el público, a excepción de cuando tocaron el tema nuevo, pero la gente les aclamaba como heroes, y en uno de los temas
hicieron que todos los presentes levantasen ambas manos. Y había que ver la cantidad de gente de otras bandas que había detrás del escenario
mirando como tocaban los de Miami. Como dije allí, "el momento chill-out del festival".
Pero pasábamos de un extremo al otro, y con otros americanos, Malevolent Creation, vivimos uno de los momentos más extremos
e intensos del festival. La verdad que tenía muchas ganas de verles, y no es que no esperase que su show fuese brutal, pero las expectativas
las superaron con creces, nos pasamos todo su concierto mirándonos entre nosotros como bobos por lo increíblemente extremos que son estos tíos
aún hoy en día. Tal vez el sonido no fuese el mejor, y se nota que los años le pesan a Brett Hoffmann, pero con su pinta de Redneck y lo
garrulo y mal hablado que es(una de cada dos palabras era "motherfucker"), así como con Dave Culross aporreando los parches como un poseso, la
gente se entregó totalmente y se montó otro bien moshpit, de lo más violente. No recuerdo bien su repertorio, pero sí que cayó al menos un
tema del nuevo disco, y no era para nada menos cañero que el resto.
Y, sin bajar la intensidad, llegaba el turno de unos neoyorquinos muy esperados por mucha gente(yo incluído, aún sin ser fan suyo, y a los que
tuve que ver solo, ya que a mis compañeros no les interesaban), los veteranos Madball y su Hardcore de pura cepa, que
arrastró a toda la gente que había estado en el otro escenario con la actuación anterior más bastantes más, juntando allí a toda una multitud.
Lo mucho que les esperaban se notó en como salieron, ya casi pegando saltos, y el moshpit creo que no me equivoco si digo que fue de los
mayores de todo el festival, y Freddy Cricien no paraba de decir lo bien que le parecía que estuviesen reunidos tantos hardcoretas, metaleros
y punks, así como saludó a Malevolent Creation, Immolation, Suffocation y algunas bandas más de las que tocaban en el festival. El repertorio
fue más o menos variado, aún centrándose en su material más reciente, y, por supuesto, acabaron con "Pride(Times Are Changing)", con una
fuertísima ovación de los asistentes.
Con esto llegaba ya la noche y la habría una banda que caía perfecta para dicho trabajo, los suecos Katatonia, otra de las
bandas que más esperaba ver, y es que eran una de mis prioridades de este año, y tuve que perdérmelos en su gira por España, con lo que esta
era una oportunidad perfecta para mí. Y, no sé si será por haberlos esperado tanto o qué otra razón, pero esta fue una de las más terribles
decepciones que tuve y que he tenido en directo. He de decir que todos sus discos, me parecen buenísimos, y los dos últimos están entre mis
favoritos, y su vocalista me transmite muchísimo cuando les escucho, y esto es lo que más me faltó en Jaromer, esa voz que puede hacerme
temblar cuando pongo uno de sus CD's y que allí... simplemente no me transmitía nada y me pareció de lo más normal. No es que tocasen mal, la
actuación de Blackheim fue de hecho muy buena, así como la de su batería, aunque su conocida frialdad se hiciese presente, pero entre el tema
de la voz y que el repertorio no fue de lo mejor para mi gusto(optaron por tocar dos o tres temas del "Tonight's Decision", el disco que menos
me gusta de su trayectoria), pues me quedé bastante frustrado cuando tocaron su último tema y todas las ganas que tenía de verles se quedaron
en poca cosa. Seguía solo, así que opté por dar una vuelta y rodear a la gran multitud que se reunia para ver a los suecos
Pain, que no me aportan nada de nada. Me acerqué a la zona del bar y conseguí una cerveza, encontrándome allí con el
vocalista de Despise, con el cual estuve charlando un rato, al igual que había hecho cuando les ví en Barcelona, y he de decir que es un tío
de lo más sencillo, educado y simpático, con el que charlé de todo lo relacionado con la música, me hice una foto y me despedí amigablemente.
Tras esto me encontré a mis dos compañeros de Barcelona y estuvimos hechándonos unas risas con los temas más poperos de los suecos.
Seguían las hordas de Max Cavalera, Soulfly, los supuestos cabezas de cartel del festival, y que, viéndoles de lejos por la
pantalla, más bien nos parecieron una auténtica farsa que vive a costa de tiempos pasados, al tener un repertorio compuesto a medias por temas
de Sepultura, y llegando a tocar incluso el "Reign In Blood" y meter un riff bastante conocido de Metallica en mitad de uno de sus temas, eso
sí, con mucho discurso buen rollista, la aparición del hijo del susodicho en uno de los temas y plantitas decorando el escenario para que
pareciese la selva amazónica, aunque con un Max Cavalera bastante demacrado vocalmente, todo sea dicho.
Pero bueno, nos fuimos colocando a la derecha del escenario B, un buen sitio que encontramos para no estar apretados y ver las cosas más que
decentemente al haber un montículo, y esperamos a la siguiente actuación, viendo como llegaban hordas de blackers pintados, con banderas y
todo el percal, y es que la siguiente banda era nada más y nada menos que Gorgoroth, clásicos del Black Metal noruego más
crudo y de reputación más que conocida. La verdad que por una parte tenía muchas ganas de verles, y por otra no tenía muy claro que esperar de
su actuación, pero fue suficiente escuchar y ver como tocaron el primer tema, uno proveniento de su último álbum, para que me dejasen claro
que su actuación iba a dar que hablar. La verdad que el sonido era algo malo al principio, y había oído hablar de su actitud bastante
impasible sobre el escenario, pero no encontré que fuese para tanto, simplemente acorde a su música, y con un sonido que fue mejorando tras
algunas quejas de Gaahl al técnico, descargaron temazos como " The Rite of Infernal Invocation", "Destroyer", "Revelation of Doom",
"Procreating Satan"... Me atrevería a decir que había tanta o más gente que para ver a Soulfly, una masa humana impresionante, y eso no deja
de tener su gracia y su significado. En otra cosa que me fijé es que en un lateral del escenario estaba lleno de músicos de otras bandas, como
los de Obtest, pero también de Despise, el tío de Godless Truth y varios más, disfrutando del concierto.
Y corriendo nos fuimos al escenario A al acabar los noruegos para ver(por primera vez la mayoría de nosotros, lo cual no deja de tener su
gracia) a los madrileños Haemorrhage y su Goregrind patológico y sangriento. Solo con verles salir con sus atuendos médicos
la gente congregada, algo menos que en la actuación anterior, pero bastante destacable, se volvió totalmente loca, y más aún con las
constantes alentaciones del vocalista de la banda(como "How many pathologists are here?"), el cual no paraba de moverse con sus grotescas
poses y fue apareciendo, como hace de costumbre, con miembros amputados y el cerebro dentro de un frasco. El moshpit volvió a aparecer y fue
bastante destacable, aunque de bastante buen rollo, no excesivamente agresivo, y del cual salían aclamaciones cada vez que el frontman de la
banda pronunciaba el nombre del siguiente tema, con lo que quedaba claro que son de sobra conocidos por dichas tierras. La verdad que
disfrutamos como niños el grupito que habíamos ido juntos, no es que no esperase tanto de ellos, pero al ser la primera vez que les veía fue
aún mejor. Al terminar su show me acerqué al escenario para saludar de lejos a su batería, Daniel, con el cual había hablado antes del
festival para vernos por allí, pero solamente pudo saludarme y tuvo que seguir recogiendo, y a continuación se iban directamente al Party San,
donde también actuaban, como algunas otras de las bandas del Brutal Assault.
Y ya solo quedaba una banda para terminar el día, pero una que ya sabía que no me iba a perder, al ser esta la tercera vez que les iba a ver y
haber sido las dos anteriores simplemente alucinantes. Los noruegos Enslaved subían al escenario B, decorado con sus banderas
con el ojo de la portada del "Isa", y, tan brutales como siempre, nos hipnotizaron a todos los presentes, y de nuevo eramos muchos, tanto
abajo del escenario como en el lateral, con bastantes músicos alucinando al igual que el público. Estos tíos son simplemente mágicos, hay que
ver una de sus actuaciones para creérselo; ese lado progresivo de sus últimos discos es aún mejor en directo, es como un viaje astral, y la
agresividad también se deja sentir más. Cayeron dos temas de su último trabajo, "As fire swept the earth", "Locke"(con una aclamación
gigantesca y con nosotros desmelenándonos cual posesos) y, para terminar, al igual que cuando les ví en Birmingham, el genial "Slaget I Skogen
Brotenfor" de su demo, con otra vez movimiento por nuestra parte. Tal vez su actitud deje algo que desear, eso sí, pero la verdad que no les
puedo reprochar nada, para mí son uno de los mejores grupos que he visto en directo, y fue una de las actuaciones del festival.
Tras estos, de vuelta al campamento totalmente destrozados por una jornada de lo más intensa, y que no era más que el anticipo de otra
igualita. Parecía que estaba algo más calmado que la noche anterior, así que me metí en la tienda y esperé que no hubiese demasiado movimiento,
y así fue, porque dormí unas buenas siete horas.
Sábado, 10 de Agosto
Llegaba ya el último día en Jaromer y la última tanda de conciertos, la más dura sin duda, porque el cansancio ya había hecho mella en
nosotros con creces. Fue levantarnos tranquilamente, desperezarnos, y nos fuimos directos hacia el recinto, llegando justo para escuchar de
lejos, mientras desayunábamos algo comprado en los puestos de comida, a los Excrementory Grindfuckers, con un Grind muy de
cachondeo, al cual no presté demasiada excepción, a excepción de la mala versión que hicieron del "The Final Countdown" de Europe, rebautizada
como "The Final Grindown".
Pero las cosas iban a cambiar y empezábamos la buena tanda de conciertos con los húngaros Sear Bliss, banda que lleva bastante tiempo en la escena y que, a pesar de algunos muy buenos discos(especialmente en sus inicios, para mi gusto), nunca ha llegado a despegar del todo, y no será por su directo, porque a todos nos gustó bastante(incluso a los de entre nosotros que no les conocían de nada). Su Black Metal con algunos tintes Death, y con la particularidad(que siempre les ha distinguido) de usar un trombón, se hizo muy ameno; los temas, sin ser muy técnicos o enrevesados están trabajados y no aburrieron para nada, y su respuesta ante el público ayudó, sin ser para tirar cohetes tampoco, pero era muy pronto. Eso sí, nos tuvimos que girar un par de veces a pararles los pies a dos tipos con unas ramas enormes que debían creerse muy páganos por llevar dicho objeto en las manos. Sin duda destacó la versión que tocaron al final del "Motorbreath" de Metallica, que con el trombón no dejaba de sonar muy curiosa.
A continuación tocaban los franceses Trepalium, totalmente desconocidos para mí(solamente sabía que su disco fue editado por
Holy Records), y fueron una sorpresa, con un Thrash/Death Metal técnico y potente, con mucha variación de tempos, que no dejaba de recordar a
Meshuggah o Textures(aunque más extremos que estos últimos), de los cuales llevaba de hecho una camiseta el guitarrista. El vocalista no lo
hacía nada mal sin duda, berreaba muy fuerte, pero su actitud, un poco pasiva, dando vueltas por el escenario, no acompañó mucho. Eso sí,
durante toda su actuación tuvieron a sus colegas de Misanthrope viéndoles, filmándoles e incluso animando al público por ellos.
Nos perdimos a Destiny, tomando asiento en una especie de gruta que había tras una parte de murallas, con bancos en su
interior, para descansar un poco las rodillas, y volvíamos al escenario A para disfrutar de la actuaicón de los suecos Gadget,
a los cuales había visto ya en el NRW Deathfest el año anterior, y que no me habían desagradado, aunque esta vez me gustaron bastante más, con
una actuación muy agresiva y perfectamente ejecutada(especialmente por parte del batería), así como directa(pasaron bastante del público),
demostrando que son uno de los más dignos sucesores de Nasum. Aquí ya empezó a formarse algo de moshpit.
Seguían otros franceses, Dagoba, los cuales, para empezar, se tiraron un buen rato probando sonido, con una más que decente
multitud esperándoles, y cuando al fín aparecieron, se notó, excesivamente para mi gusto, su actitud algo altanera, sobretodo por parte del
batería, con una cresta y un pañuelo en la cabeza a lo Tommy Lee, y que tampoco tenía tanto de que fardar viendo la de triggers que usaba para
tocar algo no tan extremo, y no es que el resto de la banda se creyese mucho menos, Eso sí, empezaron el primer tema muy fuerte, con un sonido
que recordaba sin duda a los Fear Factory del "Demanofacture", pero fue empezar el segundo tema y ya se les notaron los aires comercialillos,
con lo que nos fuimos a dar otro paseo.
Y de nuevo al escenario A para disfrutar con otra banda sueca de Grindcore, está aún mejor; y no es que me esperase menos de
Sayyadina, pero es que su actuación fue una de nuestras favoritas del día, con algo más de moshpit ya, acrecentado por el
extremismo que desprendieron aquellos tres tíos, desde el batería, que era una auténtica metralleta, al guitarra y el bajista con sus berridos.
Una auténtica apisonadora Grindcore, con una excelente actitud de cara al público, muy sencilla y amigable, así como cachonda, y explicando
los temas que iban tocando, hasta gritando un "Free Palestine" antes de uno de estos. Allí nos encontramos de hecho con algunos de los de
Castellón, que también estuvieron moviéndose a su son. Alternaron más o menos a la par temas de su primer LP, "Fear gave us wings" y del nuevo
que presentaban, como "Hunt me" por ejemplo. Despues de ellos tocaban los By Night, pero me los perdí en pro de pillar el
nuevo CD de los suecos y aprovechar la sesión de firmas que hacían en la carpa de merchandising para que hiciesen lo debido con el CD y
hecharme una foto con ellos.
Y un poco más de Grind, aunque esta vez de la parte más sangrienta del estilo, con los holandeses Inhume y su brutote
Goregrind, esta vez con la participación del vocalista de Severe Torture, si no me equivoco, al fallarles su segundo vocalista. No es que sea
una banda que me entusiasme, y son algo monótonos, sus temas son bastante parecidos, pero menuda sesión de brutalidad soltaron en Jaromer,
tema tras tema, sin descanso, y estuvieron también de muy buen rollo con el público, el cual era nada despreciable ya.
Tras estos, con el cansancio pesándonos en la espalda y con un buen montón de bandas en mente por ver, nos fuimos a uno de los bares a coger
asiento, descansar y charlar tranquilamente durante las actuaciones de Cataract y los franceses Hacride, y
la verdad que nos apalancamos bastante, casi quedándome sobado en mi caso. Al despejarnos un poco, nos acercamos a ver a Die
Apokaliptischen Reiter, con una gran congregación para ver a estos locos alemanes. La verdad que solamente su imagen tenía ya delito,
con un cantante vestido con un traje algo bohemio y descalzo, saltando todo el tiempo y un teclista vestido de sadomasoquista y encerrado en
una jaula, de las cual sacaba las manos para tocar el teclado, que estaba en el exterior. No tocan nada mal en realidad, pero sus temas, con
multiples influencias y muy humorísticos no me acababan de convencer demasiado, así que aproveché para ir al camping a dejar algunas compras
que había hecho y me crucé con algunos de mis compañeros que volvían ya a los escenarios para la próxima actuación, que prometía, así que me
dí prisa y les encontré allí, aún con los alemanes tocando, los cuales habían subido a una chica del público al escenario y la habían metido
en la jaula durante toda la actuación. Finalizaron su show haciendo subir a dos chicos más, y sacando dos balsas hinchables, las cuales
tiraron encima del público, instando a los dos protagonistas a hacer una carrera con ellas por encima de este.
Y es que los siguientes eran los noruegos Zyklon, los cuales me dejaron muy buen sabor de boca la otra vez que les ví, pero,
ya desde un principio no salieron, demasiado animados, no sé si por haber tenido algún problema o por qué razón. El sonido además no acompañó,
siendo algo mediocre, oyéndose muy poco la voz al principio. Como venía siendo costumbre, se agolparon allí bastantes blackers pintados y sus
banderas, las cuales empezaban a joder un poco, ya que tapaban el escenario por momentos según donde te colocases. Al igual que la otra vez,
repasaron sus dos últimos discos casi al completo y se olvidaron del primero, lo cual no deja de ser curioso al ser uno de los que más gusta a
la gente en general. Sin duda, una pequeña decepción para todos, ya que teníamos bastantes ganas de verles.
Y otros noruegos subían al escenario B, más melódicos pero con una actuación mucho mejor, simplemente brillante, y muy aclamada, aunque de
nuevo sobretodo por gente pintada y las dichosas banderas, molestando principalmente las lituanas y noruegas, que no paraban de hondear.. Se
trataba de Keep Of Kalessin, a los cuales he escuchado más bien poco, y que me dieron muy buen sabor de boca, resultando muy
épicos en directo, y con una puesta en escena excelente, con mucha garra, así cómo muy cercanos al público; y no puedo decir menos de la
ejecución de sus temas, bastante centrados en su "Armada", aunque sin olvidarse de "Come Damnation" de su "Reclaim" y otro tema procedente de
uno de sus dos primeros discos. Eso sí, la actuación la hubiésemos visto mejor su no fuese por un niñato rubito imbécil que no paraba de hacer
cachondeo sobre la actuación de la banda, así como ir pasando molestando a la gente, aunque alguna que otra se llevó.
A los Carnal Forge me los perdí haciendo ya las últimas compras en los stands, viéndoles de pasada a la vuelta, aunque visto
el giro bastante comercial que han hecho respecto al Thrash agresivo de sus inicios, no me apetecían mucho. Eso sí, no se puede decir que
hayan hecho una mala elección metiendo a las voces a Jens C. Mortensen, ex de Slapdash y Revolver.
Y nada, llegaba la hora de la actuación que más esperaba del festival, sin excepción, y que ya sabía como iba a a ser. Era el turno de
Immolation, a los cuales solamente había visto una vez, y fue tan impresionante que no podía perdérmelos por nada del mundo.
En ese momento sí se notó la subida de público, era difícil meterse hasta las primeras filas, y con solamente unas notas de inicio ya se formó
un moshpit muy brutal, costando aguantar cerca de este. Lo mejor además fue que su setlist fue casi totalmente distinto del de la última gira,
optando por dos temas del "Here In After", dos del último trabajo, dos del fantástico "Harnessing Ruin", uno del "Failure For Gods" y uno del
"Close To A World Below", olvidándose por completo de su primer álbum, el cual, por bueno que sea, se puede dejar de lado alguna vez viendo lo
buena que es toda su trayectoria. Para mí fue lo mejor de todo el festival, aluciné de una manera increíble, y no paré de moverme con cada uno
de sus temas, al igual que la mayoría de la gente, y es que entre lo buenos que son, el buen sonido que tuvieron y lo auténticamente sinceros,
simpáticos y cercanos que son, no se puede poner en duda que son una de las mejores bandas que se pueden ver en directo.
A Madder Mortem les oí de lejos, ya que opté por cenar algo para reponer fuerzas y prepararme para la tracalada final del
festival, que no era precisamente floja, aunque lo pocó que escuché tampoco me transmitió mucho, y no es que me disguste alguno de sus discos.
Y por si no bastaba en buen Death Metal, llegaba la hora de las hordas polacas de Vader(y todos sus compatriotas que había
allí agolpados, que era realmente sorprendente, de nuevo con banderas por doquier). Si estaba lleno con Immolation, esto ya era algo
alucinante, toda la explanada estaba a rebosar, aunque nos situamos en nuestro montículo lateral habitual y lo vimos bastante bien. Nunca les
había visto, lo cual imagino que hará mi percepción distinta de otras, pero, como siempre me había comentado la gente, es digna de ver la
perfecta ejecución que hacen estos tíos de sus temas, y ya no solo eso, sinó la tranquilidad con que está su vocalista encima del escenario,
parándose entre tema y tema a mirar al público y soltar alguna que otra parrafada. Y no se puede decir nada malo de sus dos nuevos miembros,
especialmente del batería, que suple a la perfección al tristemente desaparecido Doc. Su repertorio de compuso de un tema del "De Profundis",
creo que "Silent Empire", uno del "Litany", otro del EP "Blood", uno del "Black To The Blind", "Death In Silence" del "The Art Of War" y
"Hellallujah" y "Warlords" del "Impressions In Blood", terminando con un acelerado "Reign In Blood" que levantó toda una ovación de los
asistentes.
Y seguía la tanda de grandes bandas del Metal extremo, con la cual aparecían Satyricon, a los cuales opté por ver de lejos
por el cansancio, y por preferir guardar mis últimas fuerzas para otras dos bandas. Mientras iba a por una cerveza con Sergio escuchamos el
inicio del concierto, algo confuso en cuanto a sonido, pero con un tema bastante bien elegido, y algo sorprendente para mí al menos, ya que
era un tema del "Shadowthone", aunque no recuerdo cual. Lo siguieron dos o tres de su último trabajo, así como "Nemesis Divina" y "Du Som Ater
Gud", con los cuales disfruté viéndoles por la pantalla, al igual que con "Fuel For Hatred" y "Mother North", con la cual obivamente
terminaron su set. Otro de los momentos más concurridos del festival, con todos los pintados allí presentes, aunque también con bastante gente
sentada delante del escenario B. Sin duda lo más impresionante de su show fue ver(por la pantalla, que igual sería mejor aún) a su batería,
Frost, y es que el tío, sin ser el más técnico del mundo, es todo un espectáculo aporreando los parches, y por otro lado me decepcionó un poco
la voz de Satyr en directo, que, aún siendo particular, no transmite tanta garra para mi gusto.
Las pocas fuerzas que me quedaban las había guardado para disfrutar minimamente de los americanos Dying Fetus, a los cuales
aún no había tenido el placer de ver y que llegaban al festival durante su gira junto a Carnal Forge y Hacride a través de Europa. Empezaron
con un tema de su último disco, no recuerdo cual de ellos, y se hicieron notar varias cosas: por un lado el sonidazo que sacaban, potente y
brutal a la par que perfectamente distinguible, y esto junto a la impresionante soltura con la que tocan sus partes técnicas y las ganas que
le pusieron a su show, ayudó a que pudiese llevar a cabo el último headbanging del festival. Además eligieron un repertorio muy bueno para mi
gusto, desde los dos o tres temas del “War On Attrition” a varios del “Destroy The Opposition”(terminaron con “Praise The Lord”) y del
“Killing On Adrenaline”, sin olvidarse del “Stop At Nothing” con “One Shot One Kill”(creo que ninguna más, aunque no me importó siendo el
disco que menos disfruto de su discografía) y uno o dos de sus dos primeros álbums, así como “Grotesque Impalement” y la versión de “Bringing
Back The Glory” de Next Step Up, si no recuerdo mal. Sin duda vale la pena ver al señor John Gallagher con ese vozarrón berreando y tocando
esos punteos a alta velocidad.
Y ya para casi cerrar la fiesta llegaban en el escenario A los clásicos thrashers ingleses Onslaught, a los cuales no me
faltaban ganas de ver por lo que he disfrutado tantas veces escuchando sus dos primeros álbumes, “Power From Hell” y “The Force”. Y su
actuación fue aún mejor de lo que me esperaba, han vuelto en muy buena forma y, a pesar de que los temas antiguos fueron los mejores sin
duda(como se salió “Metal Forces”), sus nuevos temas no dejan mal sabor de boca como tantas otras reformaciones, aunque no los he escuchado en
disco, pero en directo dieron mucha caña. La voz sonó algo diferente que en sus trabajos antiguos, y por alguna razón me recordaba bastante a
los americanos Overkill, más en plan aguda y algo gritona, pero que quedaba muy agresiva con la música. Se marcaron un show bastante largo y,
aunque con mucho menos público que las bandas anteriores, estuvieron muy bien sobre el escenario y de cara a los que seguíamos allí para
verles. También nos reímos un buen rato con un tipo de los más ochentero, con pello largo con flequillo y pantalones vaqueros cortados muy,
muy, cortos, que no paraba de bailotear de una manera más que rocambolesca, y otro que se puso a pegar saltos en plan “hardcoreta” y que al
caérsele las llaves no se paró a recogerlas, sinó que seguí pegando saltos e intentando cogerlas al mismo tiempo... de lo más rarito...
A modo de clausuro del evento, les tocaba en el escenario B a los noruegos Red Harvest, que para mí eran otra de las
atracciones fuertes del cartel por lo difícil que es poder verles en directo por nuestros lares, y por lo apocalíptica e hipnotizante que
resulta su música. Sus cuatro últimas ediciones están, para mí, muy subestimadas dentro de la escena de Metal Industrial, viendo la de clones
de otras bandas que hay por ahí y lo original que es su propuesta. Pero bueno, subían a un escenario en el que había algún objeto decorativo
tipo redes militares sobre el teclado y alguno más y empezaban con muchísima fuerza, dominando, por supuesto, la figura de su vocalista Ofu
Khan, que siempre me ha recordado muchísimo al vocalista de Skinless. En lo poco que recuerdo de su repertorio, juraría que empezaron con un
tema de su último trabajo, para pasar a uno del anterior, y por ahí cayeron un tema o dos del “Sick Transit Gloria Mundi”(incluyendo el que le
da título) y alguno del “New World Rage Music” y el “Cold Dark Matter”, pero, tema aparte, su concierto, globalmente hablando, fue una
experiencia difícil de olvidar, ya que la conjunción del cansancio, su impactante directo y los flashes que no paraban de dispararnos a los
ojos se convirtió en una especie de trance machacante que me hizo alucinar, un poco al estilo de lo que he podido ver en video de los directos
de Neurosis. Y, para ser noruegos, hay que decir que se comportaron de una manera impecable, estando gratamente sorprendidos de que quedase
tanta gente aún para verles(aún siendo el público muy minoritario respecto al resto del día), y dándonos la alegría de tocar dos bises, ya
que, como decían, no había nadie detrás impidiéndoles alargar su espectáculo.
Y todos los que quedábamos allí empezamos a desfilar cual zombis hacia la zona de acampada, dejando detrás un escenario digno de campo de
batalla, para pasar la última noche en Jaromer, esta bastante calmada ante el cansancio general.
Por la mañana, sobre las nueve, nos levantábamos, recogíamos tranquilamente el campamento y, tras una hora de espera en la estación, cogíamos
el tren hacia Praga, donde nos íbamos a reunir con los compañeros venido de Inglaterra para ver un poco la ciudad y pasar la noche, y coger el
avión al día siguiente. En el tren hablamos más bien poco, y cuando llegamos a Praga nos dirigimos a un punto de información de acomodación en
la misma estación, donde un tipo nos ayudó perfectamente a encontrar un hostal(a muy buen precio por cierto) para todos, al cual fuimos, tras
parar para comer en el mismo sitio que a la venida, y donde nos repartimos en dos habitaciones, una de dos personas para las chicas y otra de
seis para los cuatro chicos, aunque habrían cabido unas nueve personas visto el dúplex que nos dieron, con cocina, dos baños... una pasada por
lo que nos había costado. Tras pasar por la deseada ducha, salimos a encontrarnos con el resto de gente. Cogimos el metro, y nos esperaban en
un pub metalero cerca del centro histórico, una especie de sótano que, a pesar de lo chungo que parecía por fuera, estaba muy bien acomodado,
y en el cual también estaban los tíos de Onslaught tomando unas cervezas. Y estas también rodaron por nuestra mesa; allí te las van poniendo
así como te las acabas, o hasta que digas basta, pero tampoco suponía un gran problema, especialmente visto el precio que tenía una jarra de
cerceza, veinte coronas, lo que vendrían a ser unos ochenta céntimos de euro... vamos, de risa...
Tras esto, y en cuanto aparecieron Maite y Javi, que habían ido a dar un paseo por el centro de esta preciosa ciudad, pasando por uno de sus
múltiples puentes, repleto de turistas, y parando a cenar en un restaurante donde, por el precio de un restaurante normal aquí, comimos como
auténticos señores, poniéndonos hasta los codos, aunque con ciertos problemas al final al no cuadrar la cuenta con lo que nos habían servido,
pero todo se solucionó y nos fuimos a por algún bar donde poder disfrutar de los últimos tragos del viaje. Despues de una o dos cervezas nos
despedimos de los que volvían al Reino Unido y nos dispusimos a cruzar la ciudad, con la ayuda de un mapa, para llegar al hotel, al estar
cerrado el metro, y no lo hicimos tan mal porque llegamos sanos y salvos.
Tras una noche durmiendo en cama, lo cual era ya de agradecer, cogíamos todo el equipaje y, tras el metro y el bus respectivos, llegábamos con
bastante tiempo al aeropuerto, pero con la confianza no vimos pasar el tiempo y, lo que era una larga cola a la que no valía la pena ponerse
por lo que faltaba, se convirtió en una cola que era más que justa para llegar a tiempo a coger el avión. En Barcelona nos despedíamos de
Sergio y Jaime y, despues de comer un bocata, cogí mi avión hacia Mallorca solo, al quedarles a mis compañeros algunas horas de espera para
los suyos.
Para finalizar, simplemente decir que este festival es de lo mejor que he visto, muy recomendable tanto por el emplazamiento, el impresionante
cartel y lo asequible que sale, sin duda pienso volver si hay posibilidad. Y también quiero agradecer al resto de compañeros que me hecharon
una mano reconstruyendo esta crónica, que no era tarea fácil para uno solo.
Texto y fotos - Jeroni Sancho
The Executioner Zine, Finca Es Fetget, 07550 Son Servera, Mallorca, Spain - jeroni.sancho[at]gmail[dot]com